Comparto con los visitantes de mi cuarto, la hermosa reseña que me ha hecho llegar don Maximiano Trapero, Catedrático de Filología Española de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, convencido "chamaquilófilo" y emocionado abuelo.
Se
dice con frecuencia que hacer literatura para niños es de lo más
difícil de la literatura. Pocos lo logran, a pesar de que tantos lo
intentan, y sus nombres suelen pasar al anonimato al poco de que sus
obras alcancen, primero la popularidad, y después la
tradicionalidad. ¿De quiénes son los infinitos cuentos infantiles
–no ya los de la factoría Disney, ni los atribuidos a Andersen o a
los Hermanos Grimm– que cada día contamos a nuestros hijos o
nietos en el momento del dormir? ¿Quién escribió las infinitas
rimas y letrillas que de niños todos cantamos en nuestros juegos?
Yo
sé del éxito de la serie Chamaquili
en Cuba, y sé que todavía este personaje y estos libros están
vinculados al nombre de su autor, el cubano Alexis Díaz-Pimienta.
Pero sé también –lo preveo, lo intuyo, lo vaticino– que su
nombre se diluirá poco a poco en la memoria de las gentes, mientras
su obra se afianzará hasta convertirse en un nuevo clásico de la
literatura infantil en lengua española, o más allá, a donde
lleguen sus libros.
Y
sé, también, que el nombre de Alexis será sustituido por Mapá,
ese Mapá que un día feliz
creó a un niño-niña de vocación universal, llamado Chamaquili,
travieso, tierno, original, ocurrente, feliz, ese Chamaquili
a quien miles y miles de niños y niñas cubanos consideran ya su
mejor amigo, y que será, seguro, el mejor amigo de miles de niños
en otros países (empezando por España, donde verá la luz
próximamente el primer título, Chamaquili
en Almería,
que es, paradojicamente, el último publicado en La Habana)
y nuestros niños también tendrán en Chamaquili a su primer y mejor
amigo, al vocero infantil de sus primeras fantasías.
Y
sé también –preveo, intuyo, vaticino– que a miles de niños
españoles les pasará como a mi nietita Lucía, quien aprendió a
pronunciar sin titubeos ese que para mí, todo un abuelo, era un
enrevesado nombre, Chamaquili,
casi un trabalenguas, pero que ella lo aprendió pronto, muy pronto,
hasta quedársele prendido para siempre, entre sus primeras palabras
con música. Porque sí, los versos de Chamaquili
tienen música, aunque las partituras no aparezcan en sus páginas.
¿Qué más gloria puede desear un autor que verse sustituido,
subsumido, por su obra? Ese destino y no otro, espera al autor de
Chamaquili.
Pero
si un grupo social debe estar de plácemes con la llegada de
Chamaquili a España (además de los niños, claro, y de los padres
de los niños, ¡y de los abuelos, faltaba más!), si un grupo social
debe estar feliz y frotándose las manos, son los maestros de
primaria, de todas los cursos. Los libros de Chamaquili son, sin
didactismo, verdaderos manuales de enseñanza, libros idóneos para
trabajar con los pequeños todas, o casi todas, las etapas del
lenguaje y los entresijos de la poesía. Un verdadero festín del
idioma, con gracia, sin ñoñería, con altura poética. Y a todo
esto, por si fuera poco, hay que sumarle la gracia y la poética
particulares del ilustrador, Jorge Oliver Medina, desconocido entre
nosotros pero un auténtico clásico vivo en el mundo del cine y la
televisión para niños en Cuba. Oliver Medina se estrenó como
ilustrador de libros precisamente con los Chamaquili de Pimienta, y
han hecho ambos un tándem tan perfecto, que la editorial Scripta
Manent no lo pensó dos veces a la hora de editar los libros en
España: Chamaquili en
Almería (y el resto de la
saga, porque ya van siete títulos) llegará a los lectores de esta
parte del mundo con las imágenes, el colorido y la gracia de Jorge
Oliver, quien más que ilustrar, endulza y alumbra los poemas de su
amigo Pimienta.
Preparémonos
pues, abuelos, padres, maestros, niños y niñas... Chamaquili
llegará para quedarse. Dicen quienes me conocen que soy un ser muy
práctico, y que se me dan muy mal los vaticinios. Pero no sé por
qué sospecho que esta vez he acertado. La cara de mi nieta, feliz,
con su ejemplar de Chamaquili entre las manos, es la mejor prueba de
ello.
Chamaquili
en Almería*
Poesia
para niños. Editorial Abril, La Habana, 2011.
Autor:
Alexis Díaz Pimienta. Ilustraciones: Jorge Oliver Medina.
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*Próximamente, Chamaquili en Almería será editado en España por la editorial andaluza Scripta Manent Ediciones. Para mayor información, pueden visitar:
- La Página de Chamaquili: www.chamaquili.com
- Blog Todo Chamaquili: http://www.jux.com/surround/global/users/%27alexisdiazpimienta%27/wd_quarks
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